A veces la vida exige un cambio, el verano voló y se marchó sin despedirse dejando una pequeña nota que decía:
La vida es para los valientes - y eso mismo se repetía a sí misma cada mañana a la vez que sus retinas conversaban con cada atisbo de luz que se atrevía a deslizarse sobre sus pestañas y desearle un feliz día. A pesar de todo, es inevitable sonreír, en el momento menos esperado, el otoño llamará a su puerta, como una tristeza inconstante que brilla con cada parpadeo.
Cada mañana que pasa es una mañana menos y si lo haces con una sonrisa, se hará menos duro
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