Huele a primavera, a hacerte cosquillas en la biblioteca y a sonrisas para dos. A besos de esquimal y a las A tus dedos recorriendo mi ombligo, a dibujarnos infinitos en la espalda antes de desayunar y a que quiero que tu sonrisa sea lo primero que vea nada más despertarme cada mañana del resto de mi vida. Quiero que sepas que eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien.
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