30 oct 2011

30 de octubre

Y de repente, te encuentras pronunciando palabras que jamás hubieras imaginado llegar a dedicar a alguien y lo mejor de todo es que lo sientes de verdad, ¿y qué si quieres a alguien con tanta intensidad que no te hace falta nada más para vivir?. Cierras los ojos y le ves arropándote por la noche, contándote un cuento a medianoche o bailando arrítimicamente en medio de una discoteca pero siempre él, él y siempre él. El chico que secuestró tu sonrisa hace año y medio y aún sigue a buen recaudo. Dicen por ahí que "lo mejor" de las relaciones es el principio, que luego todo se vuelve monótono y acabas hasta las narices de la otra persona, bien, ahora es cuando me alegro de no tener una relación convencional, ya que nosotros casi empezamos por el final, y cada día que transcurre nos vamos conociendo un poco más, enamorándonos uno del otro un poco más (aunque a estas alturas me pregunto si eso es posible), elevándonos hacia el infinito. Él es mi chico fabuloso. El chico que te espera cada mañana en la esquina de siempre con las mismas ganas del primer día. El chico que te seca las lágrimas con toda la ternura del mundo y culpable de que últimamente una familia de lepidópteros habiten tu estómago, batiendo sus alas y marcando el ritmo de tu corazón. 
Esta mañana alguien me ha preguntado que si no tengo nada que me ate demasiado, que me vaya a cursar un año a alguna universidad extranjera y llevo todo el día con ello en la cabeza. Él no me ata, él me abraza con tanta fuerza que siento que el mundo deja de dar vueltas y que el resto carece de sentido. Con solo rozar sus labios siento que podría ganar la tercera guerra mundial, matar monstruos o bajarme corriendo de un avión antes de despegar, y me niego a renunciar a que me llame tardona cada vez que quedamos, a abrir los ojos y darme cuenta de que tiene los ojos clavados en mis pupilas o a caminar por la calle sin ir de su mano. Otro alguien me dijo algún día que en esta vida hay que tener una serie de prioridades y luchar por lo que quieres como si no hubiese mañana. ¿Y sabes qué? Yo le quiero a él y hasta mañana aún queda mucho.



1 comentario:

  1. Hace siete meses creamos universos infinitos en otro país, una playa para nosotros dos, desierta, para coger todas las conchas del mundo, para escribir nuestros nombres en la arena o para hacer miles de fotos de lo más pasteloso posible con el cielo más bonito que vi nunca. Fue el final de un mes pasteloso. Pero fue el principio del comienzo de todo lo que vendría después. Era como el segundo asalto. Veíamos casi el final y teníamos que aprovechar todo el tiempo que nos quedaba juntos, porque vendrían los exámenes y con ellos la despedida, pero no fue una despedida de hasta tres meses, no, unos cuantos días para comernos a besos otra vez a solas, tú y yo, sin interrupciones, siendo tú y yo, sin horas, sin nada que nos detuviera.
    Han pasado siete meses desde entonces y hace un mes descubrí del todo a una chica nueva, me enamoré otra vez de su sonrisa, de su mirada, de sus caricias, de sus besos, pero sobre todo de ella. Habías cambiado, en unos cuantos meses habías dado el estirón, pero no el típico estirón que das si tomas Colacao o dos petit suisses. Habías dado el estirón de otra forma y me encanta que lo hayas hecho.
    Adoro que cada día me sorprendas y que cada día sea un día muy diferente al anterior
    Te quiero, eres mi chica. Mi chica fabulosa

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