14 jun 2011

¿Crees en las casualidades?


Se tapó hasta las orejas con el edredón, abrazó a "monstruo y a los guisantes" y se acurrucó contra la pared, en búsqueda de una pequeña dósis de calor humano, un... algo. Le echaba mucho de menos. Hacía apenas unas horas que se habían estado contando lunares y sueños en esa misma cama. Era inevitable pensar en qué día era, casi trece de junio, miró el reloj, 23.32 (¡Capicúa! ¡Qué casualidad!)
Hacía exactamente trescientos sesenta y cinco días que "cierta persona" le había mandado un bonito sms. Sí, tal vez no fuese el sms que cambiaría el curso de la historia universal, tal vez ni siquiera cambiase nuestra historia - así, en cursiva, ¡qué bien suena! - porque dadas las circunstancias
(o casualidades acumuladas en el cajón, junto a los calcetines sin pareja), ahí estábamos, él y yo, intentando, de algún modo unir nuestras vidas mediante un hilo y atarlas muy fuerte, para disolver esos doscientos sesenta y seis kilómetros que nos separaban cada amanecer, en ciento sesenta caracteres. Y tú, con acento en la u, sí, fuiste tú, el que se lanzó a lo kamikaze enamorado, a las 05.29 de la madrugada.Y ahí estaba ella, escribiendo todo lo que se le pasaba por la cabeza en un borrador del móvil, justo como hace un año, qué irónico, ¿verdad?

Un año lleno de lágrimas ahogadas con sonrisas, diez mil cuatrocientos cuarenta y cuatro besos y canciones, nuestras canciones. Resulta muy curioso esto de las palabras, hay tantas y a veces se quedan tan cortas... Si hace un año quería decirte que eras mi todo, quería encontrar la manera adecuada de decirte que te quería, qué tengo que decir ahora? En estos trescientos sesenta y cinco días juntos, he podido comprobar que efectivamente, se puede querer lo que no ves. Que lloro cada vez que escucho "Wish you were here" si tu no estás a mi lado. Que adoro nuestras cenas de los viernes porque el splunge y Big Bang Theory se complementan de maravilla. Que adoro contarte-me-nos lunares hasta que sale el sol y los domingos de peli y manta. Que me gustan los besos de ascensor. Que adoro hacer feliz a alguien y más si ese "alguien" eres tú. Que me gusta bailar bajo la lluvia, juntos. Que adoro seguir teniendo ese cosquilleo en el estómago cada vez que recibo un sms. Que mataré monstruos por ti. Que el día dieciocho de julio de dos mil diez es uno de los más felices que recuerdo. Que te besé a las once y diez en Atocha y lo volvería a hacer cada mañana. Que eres mi rincón favorito de Madrid. Que todo se resume en ti y mañana me despiertas. Que "home is wherever I'm with you. Que somos capaces de destrozar la teoría de la gravedad de un tal Newton cuando nuestros labios estan a medio milímetro. Que a tu lado es muy fácil ser feliz, porque all I need is love. Que mi lado favorito de la cama eres tu. Que no es que no "pueda vivir sin ti", es que no quiero. Que me he convertido en una yonki de tus besos, de tus buenos días en directo, que son mucho mejor que vía sms. Que adoro pasar tardes tumbados en la hierba, mirando las nubes, intercambiando (son)risas y cuentos. Que adoro que hayas invadido mi vida, inundándola con post-it de colores. Que las cosas en el fondo tienen sus planes secretos, te despiertas un día y te encuentras a la casualidad de las casualidades, en calzoncillos bailando a tu alrededor. Que notar que estás sonriendo mientras te beso es la mejor sensación del mundo. Que quiero pasar el curso que viene entero mirando la lavadora, juntos. Que adoro comerte en el parqué. Que no es que "la vida compartida sepa mejor", que la vida, al igual que la felicidad, sin compartirla, no sabe igual y que solo los idiotas podemos ser completamente felices. Que cada mañana me enamoro un poco más de ti y que todo en la vida siga siendo vivir. Que me has enseñado a volar agarrándome a la vida con todas mis fuerzas, por encima de lo efímero y superficial, porque sé que cuando vuelva, tú estarás esperándome con sugus en el andén. Y sí, tú, el que va regalando estrellas, después de un año, te has convertido en mi casualidad favorita, la más grande y más importante de todas. And after all, you are my wonderwall.

Cerró los ojos. Suspiró. No pudo evitar sonreír. Increíble, ¿verdad? Efectivamente, creía en las casualidades. Se quedó dormida con una sonrisa en los labios.

1 comentario:

  1. Sabes?? El otro día guardé la foto, y ahora estoy escribiéndote este comentario, pero aún no he podido leer toda la entrada, creo que no podré sin estar a tu lado, no quiero que mis piernas tiemblen sin estar tú a mi lado. Y que me digas: estás temblando?? Y sea una pregunta retórica porque era visible que mis piernas tenían vida propias y el ordenador se movía. En el primer momento, nada más empezar a leerlo y ver la cantidad de enlaces fue como: alaaaaa, esta es la sensación que tiene ella al ver un enlace, darle y esperar a que salga lo que esconda detrás. Y esos segundos que tarda en cargarse se hacen eternos y no tienes ni idea de lo que el enlace guarda y cuando ves que se abre, te quedas con la boca abierta y pensando, sí es una de nuestras canciones o uno de nuestras frases favoritas.
    Si te digo la verdad no sabía muy bien qué esperarme cuando empezaste a mandar de lado a lado y tú riéndote de mí y yo desesperado o en proceso de ello.
    Sabes?? Un año después, tras esa actualización de: me enseñas a volar? Me sigues emocionando con cada actualización, me pones bizcochable y muy tontorrón y no sé si llorar o reír, lo único que se me ocurre hacer es comerte a besos y colgarme de tu cuello en ese mismo instante. Eso, colgarme de tu cuello, abrazarte muy fuerte y darnos un beso a lo spiderman es lo que quiero ahora, me muero de ganas por rozar tus labios.
    TE QUIERO!!

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