-Me he dado cuenta de que el aire que arrastra los vagones te hace bailar el pelo y me preguntaba si te apetecería tomar algo conmigo. -Apareció así, sin anestesia, con la sonrisa puesta, como la casualidad de las casualidades. Normalmente hubiese puesto cara de asco y hubiese rechazado muy sutilmente pero aún sigo sin saber exactamente qué cable se me cruzó.
-¿Qué tal un helado en el que congelar las penas? -Congelarlas, derretirlas, emborracharlas, en realidad daba igual.
-¿De qué lo quieres? ¡Invita la casa! -parece simpático, tendrá unos veintitantos años, ni muy alto ni muy bajo y no me había dado cuenta hasta ahora pero tiene unos ojos en los que dan ganas de bañarse, pero como me salte con eso de "¿estudias o trabajas?" ¡lo mando de guateque con los pensionistas!
-Un helado de chocolate -creo que consigo decir sin que se de cuenta de la inoportunidad de la situación.
-Me llamo David, y te voy a invitar al helado de chocolate más rico que hayas probado en tu vida y después a una ruta turística por Alcalá de Henares y todo por el módico de dos besos y que me digas cómo te llamas, si quieres, claro! ¿Qué me dices?
-¡Que tendrías futuro en la teletienda vendiendo vibradores para las señoras del Feisbuk! Pero... ¿no habíamos quedado en que era un regalo? ¡David, los regalos no se pagan! -Pregunto fingiendo estar hecha un lío.
-Estoy en rebajas, pagas dos y te llevas uno -casi sonríe con los ojos.
-¿Pago dos y me llevo uno? Soy una negada para las matemáticas pero ¡esto a mi me huele a timo!
-¡Pero si soy una ganga, hasta se poner una lavadora!
-Me llamo Maria, ¿quién podría negarse a tanto entusiasmo y efusividad?
-No te arrepentirás, Maria. ¿Te ha dicho alguien alguna vez que te sale un hoyito cuando hablas? -Me hace gracia la gente que en cuanto conoce el nombre de otra persona, inconscientemente lo repite frase sí, frase también, incluyo-me la primera. En realidad no sé si intenta ser simpático o algo más y ante la duda decido salirme por la tangente, rápido y económico.
-¡Anda, déjate de tonterías, todos sabemos que mi sonrisa causa estragos pero vamos a por mi helado que me lo he ganado! -En un abrir y cerrar de ojos está delante de mi con dos cucuruchos enormes de helado de chocolate y unas ganas increíbles de dejarme entrar en su mundo.
-Para ti, princesa. -Princesa, ya han pasado muchas, casi demasiadas noches sin escuchar esa palabra entre susurros, sus susurros, todas las canciones que hemos bailado por el pasillo, pero eso ya es agua pasada, portazo y aquí no ha pasado nada; no se lo digo pero por una milésima de segundo, al sentir como pronuncia ésa mágica palabra todas y cada una de mis terminaciones nerviosas cobran vida, más de la necesaria y mis ventrículos mueven las caderas al ritmo de Jailhouse Rock, todo un clásico. Como todas esas cosas que no se pueden explicar, no somos más que letras. Nos sentamos en una terraza y me dan ganas de reirme de lo absurdo de la situación.
-Y ahora, me gustaría saber qué se te ha pasado por la cabeza exactamente para no haber salido corriendo cuando me he acercado a ti en la estación.
-Me apetecía un helado -confieso casi sonriendo con malicia.
-¡Pero tendrá jeta la tía!
-¿Y a mi me gustaría saber qué te has fumado tu exactamente porque eso de el viento, los bailes de pelo y el tren se lo dices a otra y se asusta!
Porque en realidad, no hay nada malo en pensar que al final el principe besa a la princesa y todos son felices.
bonita historia :)
ResponderEliminarY tú, tú tienes que ser feliz :)
ResponderEliminarSí, tienes razón, no sé qué haría sin ti.
Muaaacckkkkk!!!
lamentablemente las personas creen que estas historias solo son letras, pero como vos dijiste, todos somos letras, y estas historias, estan no mas lejos de la proxima estacion.
ResponderEliminarme encanto.
un saludo en la lejania.
me encantan los no-finales felices!
ResponderEliminarohohohoho, me pirra tu modifiqueision del aspecto del blog :)
ResponderEliminarmuy londinense, honey, que guay.
y... ajam..... DAVID? ^^
claro, no hay nada malo en pensar que la historia acaba bien.. aunque alomejor al besar al principe se convierte en sapo!
ResponderEliminarMira que yo he oído por ahí, en una de esas esquinas graffiteadas a sol y a sombra que hay quienes tienen incluso un monstruo de las galletas dentro, no sé si creermelo, pero me da qué pensar..
ResponderEliminar:)
peter pan (L)