14 abr 2010

Quítese los zapatos, voy a hacerle cosquillas.


¿Sabes lo que hago cuando no me siento especial? Hago algo que nadie haya hecho nunca, tarareo canciones de Simon and Garfunkel al revés, surfeo por el pasillo en ropa interior y calcetines repartiendo paz, amor y pluses para el salón para todo el mundo, me pierdo para encontrarme horas después despeinada desprendiendo felicidad por cada poro de mi piel entre girasoles y olor a lluvia, sonrío con los ojos, con las manos y con los dedos de los pies, y estoy aprendiendo a reír a carcajada limpia con cada órgano de mi cuerpo, fotografío sms por miedo de entrar en ataque de pánico histérico momentáneo y mandar el móvil a tomar por cleta con la bicicleta, salto en cada charco y cuento estrellas con una lupa, porque están más cerca de nosotros de lo que creemos, huelo instantes y cada uno tiene un olor especial, perdurable en la memoria del que lo aprecia, el más valioso que conservo es el olor de una sonrisa de madrugada, regresando a casa después de una increíble noche a bordo de una harley davison, otras veces me alimento a base de desayunos, ¡el chocolate con churros puede ser una cena ideal!, bebo calimocho la tarde antes de un exámen, para ahorrarme las valerianas, o me da por vivir esféricamente, en muchas direcciones y todas a la vez, entonces, se me cae el mundo encima y lo ahogo en tarrinas de ben and jerry's mientras se lo cuento todo a Pepito Grillo. No me gusta usar puntos, con coma, sin ella o aparte, los puntos indican pausas, si te paras, piensas, y llevo dieciocho años viviendo rápido para no pensar.
Somos el resultado de la suma de todos los momentos de nuestra vida, y yo quiero que la mía pase a la historia estando llena de garabatos de colores y frases absurdas, recortes de letras de revistas y periódicos, instantaneas de polaroid viejas que después de los años le sigan sonriendo a la vida y el tic-tac desacompasado y desacelerado de mi corazón sería la banda sonora perfecta.

Seamos realistas, son estupideces, pero así me siento distinta aunque sea por un segundo, venga, ¡pruébalo!




(las cosas que no se dicen suelen ser las más importantes, ¿no crees? como ¿y tú que harías si te diesen una última
oportunidad? veinticuatro horas para hacerlo todo o para no hacer nada, me gusta el sonido de tu risa, cómo
hueles, resúmeme en un suspiro, báñate en mis ojos, toda mi felicidad gira en torno a tí, ¿porqué no damos la
vuelta al mundo? hasta el fin del mundo pequeño, como la trucha al trucho, ¿bailamos?, comme par enchantement,
le desordre c'est moi, o ¿qué es lo que haces para hacerme sonreír cada mañana?)

7 comentarios:

  1. :D me encantan tus entradas SIEMPRE me hacen sonreír y me ayudan a salir un poco de mi aburrida rutina llena de libros y estrés...
    si te conozco algun día... ¿me enseñarías a sonreír con los dedos de los pies?

    Tienes razón, son estupideces, pero tienes más razón en lo de que eres distinta y especial, cada uno tienes siempre un soplo de originalidad único, lo tuyo es una ráfaga de aire :D

    ResponderEliminar
  2. tantas, tantas cosas que a uno lo hacen unico.
    cada sonrisa, cada firutele dibujado en un block, cada sanguche que nos comemos, todo, nos hace unicos. para siempre.
    un saludo en la lejania.

    ResponderEliminar
  3. cada uno es diferente y tiene sus peculiaridades y manías, y eso es lo que le hace ser especial : D

    ResponderEliminar
  4. Báñate en mis ojos que se joda el mar!!

    Cualquier cosa que pusiera en esta caja estropearía el perfecto resumen que hiciste de esas cosas que te hace impredecible para mí (y para el resto del mundo).
    Seguro que Pepito Grillo quiere compartir contigo ese helado (y muchas cosas más, aparte del helado) que te tomas cuando estás de bajón.

    Y lo que escribiste en pequeñito, GENIAL!!

    Un besazzooooo enormeeee!!

    ResponderEliminar
  5. Qué buen rollito das!!
    Me has encantado!
    Si es fácil, me hago seguidora de tu blog.

    Un saludo con la mano, con el pie y con la punta del codito*

    ResponderEliminar